Este blog procura hablar de esas pequeñas cosas que gravitan en el acontecer de las cosas que pasan inadvertidas pero que están allí ensanchando el día a día, en este caso un hombre normal (yo) intentaré describir como esas pequeñas cosas pueden gestar cambios.
Mirada crítica
Periodismo cultural: minotauro de la prensa venezolana
Una realidad eufemistica vive (hoy) el llamado periodismo cultural en venezuela y es justo decirlo en gran parte del planeta, la conceptualizacion de la cultura cada dia es más y más variopinta, la circunscrita al menos en los medios de informacion masivos, es la retorica vida de los famosos lo que más se consume en las llamadas páginas culturales, ¿seguro qué estamos hablando de cultura? Bueno la verdad me cuesta mucho pensar que los problemas de alcoholismo de britney spear, Rambo 5, las promesas de matrimonio de Paris Hilton, sean los productos culturales de mayor importancia dentro de las sociedades, muy a pesar de la globalización y homogenización de la mirada hacia lo cultural… a partir de tal realidad, cabe recordar que no hay libro de poemas u obra de arte que pueda competir comercial y publicitariamente con una película de Brad Pitt, autores como Cortazar, Joyce o Borges encontrarían hoy incontables problemas para poder publicar sus libros y peor aún espacio en los medios para difundirlos…
La poesía, la novela, el teatro, incluso el arte subsisten en los márgenes márgenes minúsculos que dejan la publicidad y los enlatados que publican los periódicos nacionales
sábado, 30 de julio de 2011
Un ejemplo llamado vinotinto
En el caso de Venezuela, no es la excepción, aunque somos una sociedad donde siempre nos tocó celebrar por lo ajeno, donde lo nuestro tiene una valoración secundaria, donde en lo futbolístico “casi” todos tenemos pasaporte brasileño, donde sin ningún nexo (la mayoría) con la Europa del renacimiento, vitoreamos, triunfos italianos, franceses, españoles, y españoles no por su pasado colonizador, simplemente porque ganan, ciertamente triunfo es triunfo no importa la ubicación geográfica y como es bien sabido el venezolano es pachanguero y cualquier excusa es buena.
Pero llegan esos momentos donde la venezolanidad se pone a prueba, donde decir soy venezolano, no sea entre dientes. Llegó otra copa América, una oportunidad más que concreta para ver de que somos capaces, no solamente los que están en el terreno de juego, sino que toda la sociedad se la juega o al menos eso creemos algunos, pero el fantasma de la duda, de la incredulidad está latente, hacemos apología a la derrota, pero como no hacerlo dirán unos, “si jugamos como nunca y perdimos como siempre” esta es una frase más que extendida en el glosario del venezolano.
Esta copa América en particular lucia cuesta arriba, primer partido contra la poderosa Brasil las voces en la calle ya daban su dictamen “nos van pasar por encima” ante tanto escepticismo era difícil creer, soñar era la orden del día, así llegó el milagro el pequeño David vinotinto frenó al Goliat carioca, pero seguía la poca fe, seguía la desconfianza sobre todo de parte de los verde amárelos venezolanos, que vieron con frustración como la selección de su país les aguaba la samba, segundo raund se le gana a Ecuador y sonaron las alarmas, “ve la vinotinto gano” se decían aquellos de la poca esperanza, de esa forma comenzaron a cambiar de parecer, de a poco comenzó lo que parecía improbable, la gente volcada celebrando un triunfo propio.
Comenzó algo que nos ha costado sudor y lagrima como dicen por allí, CREER. Ese grupo de jugadores empezaron a sacar del letargo a la gente, el sueño se podía palpar, el sueño tenia resultados eran color vino, las calles, las casas, los sitios nocturnos se convirtieron en los bastiones de ese ejemplo llamado vinotinto.
Las divisiones, las diferencias sociopolíticas dejaron de existir al menos por noventa minutos, todo esto gracias al idioma del futbol, el país real y el país ideal parecía fundirse en uno, al menos el que suscribe estas líneas así lo pudo palpar y es que esta copa América nos dejó algo que probablemente pocos pensábamos, un sólo país, un país que pudo olvidar el alto costo de la vida, la diatriba política de la Asamblea Nacional, se olvidó de la violencia e inseguridad que nos azota como sociedad.
En fin, de esta brecha, de esta polarización que se inocula en el venezolano desde hace muchos años, después de esta embriaguez futbolera me queda una duda tendremos que esperar otra copa América para creer en que podemos cambiar como sociedad, que las herramientas para la transformación no sólo se encuentran en los extremos, tenemos la grande responsabilidad todos juntos de hilvanar una jugada que nos conduzca al gol del equilibrio social.
Gracias a la selección nacional de fútbol por obsequiarnos esta lección de unión, por esta enseñanza que nos deja el balón de nuestro lado de la cancha para poder revertir las dificultades que no nos permite de una vez por todas pasar del país real al ideal.
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